Al comenzar mi carrera como escritora mi hábito de escritura era escribir cuando tenía tiempo libre, cuando mis nenes dormían y no me acostaba a dormir también, cuando la “inspiración” tocaba a mi puerta.
Y no sé si te ha pasado, pero la duda en mi misma estaba presente en mi vida. Llegaba acompañada por la frustración porque comencé a pensar que nunca terminaría la historia que escribía. Me llegué a cuestionar muchas veces si debía continuar este camino.
Me daba hasta vergüenza decirle a la gente que era escritora.
El cambio llegó cuando decidí que debía cambiar ese hábito y me puse a reservar tiempo en mi día para sentarme a escribir.
Poco a poco fuí implementando ese hábito hasta que me ponía a escribir casi todos los días de la semana. Y te digo casi todos los días de la semana porque para ese entonces, mi tiempo se desenvolvía alrededor del horario de mis hijos. Uno que cada año cambiaba mientras ellos crecían.
Una vez ambos estaban en la escuela, pude crear una rutina donde pudiese no solo sentarme a escribir por una o dos horas, si no también poder realizar mis responsabilidades personales.
No es imposible poder crear una rutina que se acople a tu diario vivir. Uno que te de la libertad para poder sentarte a escribir y trabajar en tu historia como poder llevar a cabo tus responsabilidades.
¿Qué debes hacer para alcanzar tener una rutina de escritura?
Primero, debes sacar tu agenda y desglozar tus responsabilidades diarias. Ya sean los horarios de trabajo, a que hora debes dejar tus hijos en la escuela y recogerlos, tus citas médicas, las practicas deportivas de tus hijos o las clases extracurriculares, la hora en la que debes cocinar o limpiar tu hogar, etc. Desgloza lo que tienes esa semana, ve día por día.
De mi parte solo trabajo de lunes a viernes en estos momentos. Mis hijos están ya grandes y tengo más tiempo para dedicárselo a mi escritura y a las actividades de Arte Escrito Estudio Creativo. Los sábados y domingos me gusta estar en familia a menos que cada cual esté haciendo lo suyo y puedo, entonces, ponerme a escribir un rato.
Segundo, vas a identificar que horarios tienes libres y que puedes utilizar para sentarte a escribir o trabajar en tu historia.
Harás esto semanalmente porque cada semana es diferente. Recuerda que a veces ocurren cosas inesperadas que nos obligan a ajustar nuestro horario. Así que no te frustres o enojes porque algo cambio el horario que estableciste. Ajústalo y fluye.
Al hacer esto, poco a poco tendrás una rutina de escritura que va a la par con tu estilo de vida y progresarás en tu historia.
Hasta el próximo post.
Alexandra Román
Escritora y Fundadora de Arte Escrito Estudio Creativo.

